Conoce a fondo el Hospital de Rubí del Dispensario

L’Hospital veterinari de Rubí es un “hervidero” constante: teléfonos que suenan, continuas entradas y salidas de animales, veterinarios que cambian de turno, visitas, cirugías, pruebas, analíticas, atención al cliente en la tienda, sesiones de peluquería, atención a los proveedores… Además de ofrecer consultas veterinarias y servicio de urgencias las 24 horas del día, el Hospital es el centro neurálgico desde donde se supervisa el correcto funcionamiento de todas nuestras clínicas, todo un engranaje perfectamente organizado que nos permite garantizar a los clientes una asistencia permanente para sus mascotas, con todos los recursos humanos y tecnológicos que aseguran un servicio de calidad.

IMG_3957Siempre con una sonrisa, Elena y Mari atienden las primeras consultas, ya sean por teléfono o directamente en el centro. “Desde aquí, nosotros los desviamos hacia el especialista o el veterinario que los atenderá o los respondemos dudas como por ejemplo sobre el pienso que tienen que tomar”, explica Elena. “Además también informamos a los propietarios de mascotas ingresadas cuando nos llaman por teléfono para conocer su estado”.

En el Hospital se lleva a cabo desde la atención veterinaria rutinaria en horarios de consulta – revisiones, vacunas, limpiezas bucales, etc– hasta visitas de urgencia a cualquier hora del día o la noche, con la ventaja que el paciente puede quedar ingresado en el mismo hospital si así lo requiere su estado. Precisamente, lo que caracteriza este centro es la rapidez de actuación, puesto que, además de los dos consultorios que nos permiten pasar visita simultáneamente, dispone de sala de rayos X, sala de ecografias, quirófano y laboratorio con nuestra bióloga Nèlida Ciurana al frente, todos ellos equipados con modernos aparatos de última generación, que agilizan la emisión de un diagnóstico.

Veterinarios entusiastas y apasionados

Además, el cualificado equipo de veterinarios del centro cuenta con especialistas en traumatología, cirugía, dermatología, cardiología, oftalmología y otras especialidades veterinarias. Pero, por encima de su profesionalidad, los clientes valoran especialmente el trato cercano y cariñoso que tienen con los animales, los entusiastas y apasionados veterinarios que hacen turnos en el Hospital–Toni, Quim, Esther, Cristina, Ilària, Patricia, y Vicky- y que les hace sentir que sus mascotas están siempre en las mejores manos. Un riguroso orden de turnos y guardias se programa periódicamente desde las oficinas centrales del Dispensario.

Convalecencia sin estrés

El Hospital cuenta con tres salas de hospitalización permanentemente vigiladas y con espacios separados para perros, gatos y casos infecciosos. Esta división permite garantizar un ambiente tranquilo y sin ruidos, especialmente para los gatos, para los que se ha habilitado una estancia separada que les reduce el estrés y les facilita la recuperación.

También cuenta con una sala para animales que sufren alguna enfermedad infecciosa como el parvovirus, una jaula totalmente aislada que dispone de un mecanismo de autolimpieza y desinfección.

La atracción del barrio

Pero lo que realmente atrae a los vecinos del barrio es observar cómo trabajan hábilmente Maribel y Esther, nuestras especialistas en peluquería canina y felina. Siempre tenemos algún curioso ante la gran cristalera, embobado para ver a los animales disfrutando de su sesión, a veces relajados por el baño de agua caliente y espuma y a veces aliviados desprendido de ser descargados de algunos kilos de pelo. La atracción máxima es el día que toca pelar a Momo, ¡nuestro famoso y peludo conejo de indias peruano!

Y es que el Hospital, después de casi 15 años en el barrio, ya es uno de los establecimientos que da más vida por todos los servicios que ofrece. Además de la clínica, el hospital y la peluquería, también la tienda ya se ha hecho una buena clientela fija, conocedora del gran surtido de piensos, accesorios y juguetes para animales de compañía que se pueden adquirir.

Incluso los sábados, hay un gran movimiento, especialmente los días que toca curso de etología para cachorros en el Aula del Dispensari. Se trata de un programa de socialización, impartido por los especialistas de Ethobalance, que permite enseñar a cachorros a comunicarse de forma adecuada con otros animales, con adultos, niños y objetos. Una buena forma de aseguraros que crece sano en todos los sentidos, ¡hecho que os ahorrará muchos dolores de cabeza más adelante!

Elena y Mari estarán encantadas de informaros de cualquiera de los servicios del Hospital de Rubí. Seguro que os resolverán todas vuestras dudas, porque, como dice la misma Elena, “todo empieza aquí y todo acaba aquí, en estos mostradores, puesto que siempre somos nosotros las que damos los últimos consejos al cliente”.